Tengo ganas de escribir. Y se me ocurrió hacerlo aquí. Porque tengo ganas de escribir para ser leída por alguien. Aprovecho entonces este espacio que yo misma genero. Y además porque tengo ganas de escribir sobre el teatro y sobre La Boticaria, y entonces creo que este es un buen lugar. Un buen hábitat para estas palabras.
Hace poco volví de un viaje. Corto, pero intenso, a México. Fui a un festival de teatro, donde participé con una obra que estoy dirigiendo que se llama Una mujer que no duerme. Fue la primera vez que viajé fuera del país con una obra mía. La primera vez que me sellaron el pasaporte. La primera vez que volé tanto tiempo. Tuve que cambiar la hora cuando llegué allí.
Hablé mucho de teatro, del teatro que hago aquí en Buenos Aires. De los modos de producción. De la manera de agruparse. De nuestra manera de trabajar. Digo nuestra en relación a los equipos de trabajo en los que participo.
Y hablar tanto sobre eso me hizo pensar mucho. Y viceversa. Y también revisar mucho las maneras de trabajar.
Me di cuenta que me gusta lo que hago, cómo lo hago y con la gente que lo hago. Que acuerdo en el modo en que tenemos de armar un proyecto y llevarlo adelante. Pero que no acuerdo con que cueste tanto.
¿Por qué hacemos teatro así? ¿Por qué siento tantas ganas de hacerlo cuando las condiciones son tan adversas? Supongo que las condiciones adversas son parte de que tenga tantas ganas de hacerlo, también. Dialéctica.
Pero no miento si digo que tengo ganas de que las condiciones sean más amigables. No, amigables no. Más justas.
Sí, hablo de políticas culturales, de apoyos institucionales, de accesibilidad a los medios de difusión.
Hablo de que si no hay dinero, entonces que existan otros elementos que faciliten el trabajo de quienes hacemos teatro con responsabilidad y dedicación.
Cada vez más confirmo la actitud militante de esta tarea. Militante en cuanto a defender un proyecto porque se cree en él. Y va la vida en esta creencia. Y con vida me refiero a vida cotidiana: a tiempo, a energía, a cuerpo.
Deseo mucho que sea mas fácil hacer lo que hago, y lo que hacemos tantos otros.
Estoy perdida en cuanto a la forma. Entiendo además que estoy en una ciudad en la que hay mucho teatro, muchas obras, muchos artistas, muchos espacios. Y que la oferta es amplia. Ojalá que la gran oferta exija calidad en las creaciones. Y calidad en los modos de realizar también.
Reflexiones de un lunes feriado.
Reflexiones luego de una hermosa función de La Boticaria. Y de un hermoso festival mexicano.
ESTA OBRA FUE PRODUCIDA CON EL PREMIO S 2009, EL FONDO NACIONAL DE LAS ARTES Y PROTEATRO
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10 de octubre de 2011
25 de julio de 2011
DIGAMOS QUE ES NUEVO
Que aprendo y estamos aprendiendo algo más.
Que un actor se enferma. Y se enferma la obra.
Y no puede hacerse la función. Una vez. Dos veces.
Y entonces hay que hacer un reemplazo.
Y viene un actor nuevo.
Y con su salud, cura también la obra. Le da nueva sangre, nuevo aire.
Y hace de ella otra obra.
Y me alegra tanto eso...
Con Rodo, La Boticaria era una obra.
Y con Mauricio es otra.
Y me pone tan feliz...
No porque sea mejor, sino justamente porque es distinta.
Porque afirma que un actor no es una lata de sardina que se recambia en el supermercado cuando se acaba el stock. Sino que un actor es único. No hay otro que haga lo mismo. El signo cambia, porque cambia el cuerpo, la voz, el pensamiento, la emoción, la mirada. Y cambian los vínculos entre los actores. Y se resignifican las frases que escribí, y cambia el espacio al cambiar el tamaño.
La Boticaria es toda distinta y la misma a la vez.
Y aprendo mucho.
Que una obra es frágil...
Que hay que cuidarla, tratarla bien y no hacer fuerza...
Después de días duros, de nervios, de incertidumbres...
La Boticaria nace otra vez.
Ahora con Mauricio Minetti, como Raúl.
Bienvenido entonces.
Que un actor se enferma. Y se enferma la obra.
Y no puede hacerse la función. Una vez. Dos veces.
Y entonces hay que hacer un reemplazo.
Y viene un actor nuevo.
Y con su salud, cura también la obra. Le da nueva sangre, nuevo aire.
Y hace de ella otra obra.
Y me alegra tanto eso...
Con Rodo, La Boticaria era una obra.
Y con Mauricio es otra.
Y me pone tan feliz...
No porque sea mejor, sino justamente porque es distinta.
Porque afirma que un actor no es una lata de sardina que se recambia en el supermercado cuando se acaba el stock. Sino que un actor es único. No hay otro que haga lo mismo. El signo cambia, porque cambia el cuerpo, la voz, el pensamiento, la emoción, la mirada. Y cambian los vínculos entre los actores. Y se resignifican las frases que escribí, y cambia el espacio al cambiar el tamaño.
La Boticaria es toda distinta y la misma a la vez.
Y aprendo mucho.
Que una obra es frágil...
Que hay que cuidarla, tratarla bien y no hacer fuerza...
Después de días duros, de nervios, de incertidumbres...
La Boticaria nace otra vez.
Ahora con Mauricio Minetti, como Raúl.
Bienvenido entonces.
3 de julio de 2011
SENSACIONES DE UN ACTOR
Cae un momento oscuro.
¿Hacia dónde ir?
La infamia crece al calor
Del tedio de verano
Como los yuyos dentre baldosas.
Los amigos no lo son tanto
La patria que piso es ajena
La desdicha espera siempre
Debajo de las sábanas
Al final de los pasillos
Bajo una luz.
Francisco Espinal
Francisco Espinal
31 de mayo de 2011
OJALA
Hoy vi la obra por primera vez con luces.
Caro me dijo... ¿Te acordás la primera reunión cuando soñabas con el pasillo a contraluz? ¡Bueno, ahí está!
Sonia estaba en la cabina, Mati y Caro con Silvana, pasándole los pies de luz...
Los actores lidiando con la oscuridad, la alfombra que se trababa, los espacios nuevos a ocupar...
Hasta Lucas vino a ver la pasada y termino enrollando el piso...
Ya no se si esta bien o mal lo que hacemos...
Solo se que me emociona el proceso creativo.
Cuando miro a Caro y a Mati y sin decirles nada ellos entienden que esa luz, no va.
O cuando Sonia, solita ella, acierta, sin casi escuchar nada, al volumen del sonido.
O cuando los actores, a pesar de todas las dificultades, sonríen al final y me abrazan.
Ojalá guste, ojalá la gente disfrute, ojalá, ojalá...
Pero qué hermoso es este momento...
Sí, se sufre también... no puedo dormir... mando quinientos mails a todos, armo veinte veces la gacetilla hasta encontrar que comunique lo que quiero que comunique...
Pero me sigue emocionando la gente que hace esto.
Me subyuga (sí, me subyuga) el trabajo en equipo, cuando es verdadero, cuando es horizontal y afectuoso.
Tengo unos nervios indescriptibles, y sin embargo, quiero decir gracias... Sonia, Mati, Caro, Lina, Pori, Marlene, Romi, Manu, Fran, Rodo, Marian... Gracias gracias gracias... por confiar, por entregarse, y por seguir trabajando cada día para hacer esta obra, una más de tantas... pero la nuestra.
Caro me dijo... ¿Te acordás la primera reunión cuando soñabas con el pasillo a contraluz? ¡Bueno, ahí está!
Sonia estaba en la cabina, Mati y Caro con Silvana, pasándole los pies de luz...
Los actores lidiando con la oscuridad, la alfombra que se trababa, los espacios nuevos a ocupar...
Hasta Lucas vino a ver la pasada y termino enrollando el piso...
Ya no se si esta bien o mal lo que hacemos...
Solo se que me emociona el proceso creativo.
Cuando miro a Caro y a Mati y sin decirles nada ellos entienden que esa luz, no va.
O cuando Sonia, solita ella, acierta, sin casi escuchar nada, al volumen del sonido.
O cuando los actores, a pesar de todas las dificultades, sonríen al final y me abrazan.
Ojalá guste, ojalá la gente disfrute, ojalá, ojalá...
Pero qué hermoso es este momento...
Sí, se sufre también... no puedo dormir... mando quinientos mails a todos, armo veinte veces la gacetilla hasta encontrar que comunique lo que quiero que comunique...
Pero me sigue emocionando la gente que hace esto.
Me subyuga (sí, me subyuga) el trabajo en equipo, cuando es verdadero, cuando es horizontal y afectuoso.
Tengo unos nervios indescriptibles, y sin embargo, quiero decir gracias... Sonia, Mati, Caro, Lina, Pori, Marlene, Romi, Manu, Fran, Rodo, Marian... Gracias gracias gracias... por confiar, por entregarse, y por seguir trabajando cada día para hacer esta obra, una más de tantas... pero la nuestra.
3 de mayo de 2011
A LA VUELTA
Cada ensayo, el universo.
Vuelvo a casa y pregunto...
¿Alguien se dará cuenta de todo el trabajo?
¿Alguien notará el crecimiento de un actor?
¿Alguien valorará lo que se deja de lado por el solo hecho de ensayar un día más?
¿Las noches sin dormir? ¿Las pesadillas que invaden? ¿Las reuniones, discusiones, correos y llamados?
Y sin embargo, es sólo una obra de teatro. Una más, en una cartelera superpoblada.
Pero es la nuestra.
La responsabilidad de contar una historia. De no falsear ni en un pestañeo.
De no mentir.
De no mentirles.
De no mentirnos.
Cuidar cada detalle. La copa, el vestido, la venda, el pañuelo. La sonrisa de él, la mirada de ella, el texto ese que se resiste.
Mantener la alegría. Incluso en las dificultades.
Ojalá algo de todo esto llegue. Que el que se siente y vea, pueda disfrutar. Se olvide de todo y viaje con nuestro viaje. Unico objetivo. Para que luego, luego, luego, muy luego, pueda llegar quizá, alguna reflexión.
Vuelvo a casa y pregunto...
¿Alguien se dará cuenta de todo el trabajo?
¿Alguien notará el crecimiento de un actor?
¿Alguien valorará lo que se deja de lado por el solo hecho de ensayar un día más?
¿Las noches sin dormir? ¿Las pesadillas que invaden? ¿Las reuniones, discusiones, correos y llamados?
Y sin embargo, es sólo una obra de teatro. Una más, en una cartelera superpoblada.
Pero es la nuestra.
La responsabilidad de contar una historia. De no falsear ni en un pestañeo.
De no mentir.
De no mentirles.
De no mentirnos.
Cuidar cada detalle. La copa, el vestido, la venda, el pañuelo. La sonrisa de él, la mirada de ella, el texto ese que se resiste.
Mantener la alegría. Incluso en las dificultades.
Ojalá algo de todo esto llegue. Que el que se siente y vea, pueda disfrutar. Se olvide de todo y viaje con nuestro viaje. Unico objetivo. Para que luego, luego, luego, muy luego, pueda llegar quizá, alguna reflexión.
31 de marzo de 2011
UN PASO MAS
Abrimos el ensayo. Fuimos vistos por ojos nuevos.
Rompimos la intimidad. Fuimos anfitriones.
Gracias a nuestros espectadores. Por su mirada, su respeto y sus comentarios.
Por sus risas y sonrisas, sus reflexiones y su emoción.
Se vienen los ensayos en el teatro.
Ahí seguimos.
Rompimos la intimidad. Fuimos anfitriones.
Gracias a nuestros espectadores. Por su mirada, su respeto y sus comentarios.
Por sus risas y sonrisas, sus reflexiones y su emoción.
Se vienen los ensayos en el teatro.
Ahí seguimos.
FRAGMENTO DE "QUIEN ES FELIZ TIENE RAZON" DE ANDRES PERCIVALE
Tenemos tres cerebros, que en el desarrollo evolutivo, fueron construyéndose uno encima del otro.
El más antiguo – pues tiene doscientos ochenta millones de años- es el cerebro reptil, no entiende lenguajes, no conoce idiomas, no capta conceptos. Lo único que lo comunica con el propio cuerpo, con el resto del cerebro y con el Universo es el ritmo. La respiración ritmada llega a calmar este cerebro.
Hace ciento cincuenta millones de años apareció, encima del anterior, el cerebro medio o emocional: no registra palabras, pero en cambio registra estados de ánimo, capta el llanto y el sollozo, la risa y la carcajada, los ronroneos del éxtasis, el susurro de la canción de cuna. Este cerebro puede ser estimulado cantando con la boca cerrada cualquier canción. Es un ejercicio excelente.
Hace ochenta millones de años apareció finalmente la corteza cerebral, donde se encuentra la capacidad del aprendizaje, del habla y de la lectura. Allí también reside el pensamiento analítico, el orden secuencial y la percepción del tiempo. Es el cerebro pensante y tiene dos hemisferios, como ya sabemos.
“El progreso” nos impulsa a resolver todos nuestros problemas e incógnitas empleando el cerebro más nuevo en detrimento de los otros. Cuando éste se acalla, es posible conectarnos con todas las posibilidades que traemos al nacer, la riqueza inconmensurable de los tres cerebros. Esta capacidad de unir los tres cerebros y todos los centros energéticos del cuerpo se conoce con el nombre de “amor”( “a” no y “mors” separar.)
Desandar el camino evolutivo significa acallar el cerebro pensante y descender hasta algún nivel preverbal. En este silencio, nos conectamos con lo inefable. En este silencio emocional trabajamos y permitimos que surja “la palabra” que necesitamos y que el barullo de “tantas palabras” no nos permitía percibir.
La mente, al tornarse insensible a las impresiones externas, se unifica con el sonido interno. Este sonido interno en sánscrito se denomina “nada”. Para oírlo hay que escuchar en medio del silencio y esperar sin pensar. Entonces…se oye la propia voz.”
5 de marzo de 2011
MIENTRAS
Ensayar, ensayar, ensayar, ensayar, ensayar, ensayar, ensayar, ensayar, ensayar, ensayar, ensayar, ensayar, ensayar, ensayar, ensayar, ensayar, ensayar...
19 de febrero de 2011
VERANO MOVIDO
Y va tomando forma.
Y llega el primer ensayo.
Y algo se acomoda. Cuando se deja reposar, algo se acomoda. En los cuerpos, en la forma de decir, en los tiempos.
Y hablamos de cine, de Isabelle Huppert, de Charlotte Rampling, de la expresión contenida. De la síntesis. De los cuentos de Truman Capote.
Y ensayamos. Llueve mucho. Buena señal. Buen ensayo.
10 de noviembre de 2010
LUZ... CAMARA...
Y mañana a filmar...
Dejar sentado el proceso.
Cámara, trípode, alargues, cinta, luces, gelatinas.
Buscar la utilería (vitrola nueva incluída), el vestuario, el sonido.
Correr a la otra sala, armar y conectar.
Repasar la letra, dar últimas indicaciones.
Concentrarse y largar. Sin cortar. A lo que sea.
Y mirar y pensar, y sentir y callar.
Y luego el desarme. Dejar todo limpio.
Volver a nuestra sala. Hacer un mate y charlar.
Pensar juntos.
Rodo, Fran, Marian, Sonia, Pori, Caro, Lina, Manu, Mati, Marlene.
Cada uno en su lugar.
Quizá cerveza al salir.
Y esperar al próximo ensayo y a seguir caminando.
8 de noviembre de 2010
SUCEDEN COSAS
Y suceden cosas...
Uno programa, organiza, produce. Va en una direccion. Creyendo que eso será así. Confiando.
Y es que no hay otra forma.
Y suceden cosas.
Y lo programado se desprograma. Será que el teatro se hace con personas.
Y un actor se enferma, y los tiempos se dilatan, y los ensayos se desacomodan y los horarios se alteran.
Y entonces, lo que estaba pensado, no puede ejecutarse en los tiempos estipulados.
Y suceden más cosas.
Y se vuelve a programar, a organizar, a producir. Con la fe propia en lo que vamos a hacer.
Y abrimos el ensayo para que sea visto por ojos nuevos.
Y filmamos lo que hacemos para verlo con nuestros propios ojos.
Y compramos la utilería que vamos necesitando.
Y probamos la ropa que probablemente usaremos.
Y buscamos espacio.
Y gestionamos subsidios.
Y trabajamos.
Y asi seguimos.
Sabiendo que suceden cosas. Y que seguiran sucediendo.
30 de agosto de 2010
Silencio (Fragmento) de Clarice Lispector
La punta del lapiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el ultimo suspiro de alegria otra alegria, en la punta de la espalda magia: es alli a donde voy.
En la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvio: es alli a donde voy. ¿O no voy?
Voy, si.
Y vuelvo para ver como estan las cosas. Si continuan magicas. ¿Realidad? Te espero. Es alli a donde voy. En la punta de la palabra esta la palabra."
29 de agosto de 2010
MOSTRAR
Y ya tenemos sala.
Negra y grande como lo buscaba.
Para mostrar el proceso.
¿Como llamaremos a estas dos funciones?
¿Ensayos abiertos?
¿Work in progress?
¿Preestrenos?
¿Semimontado?
¿Que es lo que hace que una función sea esto?
¿Acaso una obra no es siempre un trabajo en proceso?
¿Cuándo está terminado?
No lo se.
Quizá sólo un nombre para decir que luego de esas dos funciones se seguirá trabajando.
Quizá solo nos proteja un poco.
Lo que sí se es que en noviembre La Boticaria sera vista por otros ojos además de los nuestros.
Y me llena de ganas. De ansiedades. De incertidumbres.
Ahi vamos.
Negra y grande como lo buscaba.
Para mostrar el proceso.
¿Como llamaremos a estas dos funciones?
¿Ensayos abiertos?
¿Work in progress?
¿Preestrenos?
¿Semimontado?
¿Que es lo que hace que una función sea esto?
¿Acaso una obra no es siempre un trabajo en proceso?
¿Cuándo está terminado?
No lo se.
Quizá sólo un nombre para decir que luego de esas dos funciones se seguirá trabajando.
Quizá solo nos proteja un poco.
Lo que sí se es que en noviembre La Boticaria sera vista por otros ojos además de los nuestros.
Y me llena de ganas. De ansiedades. De incertidumbres.
Ahi vamos.
23 de mayo de 2010
OJO
¿Cuál es el motivo por el que un actor confía? ¿Por qué razón hacer algo que nos hace sentir expuestos? ¿De qué manera un director logra llevar a un actor por donde intuye que debe ser?
Sólo un par de ojos.
Actuar es mirar.
Estudiar, entrenar, ejercitar el cuerpo, la voz... para poder sintetizar y que esté todo alli. Una manera de mirar que deje ver un pensamiento, que deje asomar lo que se siente.
Ahí reside todo.
Para eso, sólo estar. Transitar el presente. Sin hacer nada. Buceando adentro. Imaginando. Diciendo un texto escrito por otro. Llenándolo de alma.
Sí, es difícil. Nada de qué agarrarse.
O sí.
Una imagen quizá.
Sólo un par de ojos.
Actuar es mirar.
Estudiar, entrenar, ejercitar el cuerpo, la voz... para poder sintetizar y que esté todo alli. Una manera de mirar que deje ver un pensamiento, que deje asomar lo que se siente.
Ahí reside todo.
Para eso, sólo estar. Transitar el presente. Sin hacer nada. Buceando adentro. Imaginando. Diciendo un texto escrito por otro. Llenándolo de alma.
Sí, es difícil. Nada de qué agarrarse.
O sí.
Una imagen quizá.
12 de mayo de 2010
UN AMOR EN VOZ BAJA
"Yo siempre quise a Chejov. Fue un amor en voz baja, sofocado por esa inseguridad de gustos típica de la juventud. Tan íntima era su obra, tan exclusiva de ciertos temperamentos, que un sí a la pregunta "¿Te gusta Chejov?" podía iniciar una amistad o un romance.
Todos los escritores disparan contra la sociedad en que viven y algunos tienen excelente pulso y armas de largo alcance. Pero Chejov tuvo algo mas que puntería literaria. Tuvo una grandeza rara en todo tiempo: la de no admirar a los fuertes. Admiración cobarde que llevamos dentro sin sospechas hasta que Chejov las revela por ausencia en sus textos. Y nos descubre que mientras creemos estar del lado de los débiles, les pedimos que triunfen en su debilidad, que ejerzan algún tipo de fuerza siquiera negativa.
Los personajes de Chejov realmente viven como pueden. A los buenos y a los malos, a los ciegos y a los lúcidos, a los poderosos y a las víctimas, se los lleva la corriente de la vida cotidiana, en la misma hojarasca de ambiciones, amores, alegrías y tristezas. Para todos sale y se pone el sol. Chejov escribe sobre la vida sin mayúsculas."
Vlady Kociancich (Introduccion - Cuaderno de Notas de A. Chejov)
EMPAÑADO
Matias y Manuel en el ensayo. Miran. Le dan sentido al recibirlo.Los actores se exponen a las miradas nuevas.
Matías ilumina con un cuarzo y dos linternas.
Manuel comparte sonidos.
Hablamos del misterio y de lo simple.
De lo entretenido y lo contenido.
Marlene firme. Acompaña. Sostiene.
Vero habla, anota, pregunta.
Se ve empañado aun.
Pero se empieza a ver.
Foto: Lina M. Etchesuri
13 de abril de 2010
VIDAS DE CELULOIDE
Ella suspendida. Flotando en un balcón.
Ahí afuera la vida: una pantalla de cine.
El balcón: un palco donde la realidad la aplasta.
Ella los ve llegar y los ficciona.
Ellos caminan aburridos en su propia realidad.
Ella los ve aventureros.
Ellos se detienen: La fachada de la botica como una pantalla de cine.
Ella, una estrella de los 50 en su batón plateado.
Ellos sólo quieren verla. Desde la platea baja.
Ella se asoma para ver su película y actúa para ellos, sin saberlo.
Ellos miran a través del vidrio y la espían. Y la entretienen también. Y sin saberlo.
Ahí afuera la vida: una pantalla de cine.
El balcón: un palco donde la realidad la aplasta.
Ella los ve llegar y los ficciona.
Ellos caminan aburridos en su propia realidad.
Ella los ve aventureros.
Ellos se detienen: La fachada de la botica como una pantalla de cine.
Ella, una estrella de los 50 en su batón plateado.
Ellos sólo quieren verla. Desde la platea baja.
Ella se asoma para ver su película y actúa para ellos, sin saberlo.
Ellos miran a través del vidrio y la espían. Y la entretienen también. Y sin saberlo.
8 de abril de 2010
Apuntes. Ideas sueltas para La boticaria; una dramaturgia posible y el cine que nunca se apaga en nuestras conciencias.
El trabajo con la boticaria es ver lo que ella está viendo. Nos ofrece un balcón y nadie nos va a contar cómo es esa casa, ni ese pueblo, ni exactamente esa noche. Pero todos la tenemos, todos tenemos adentro una boticaria y un cineasta tocando a su puerta.
Cuando la luz del cine se enciende en nosotros comienza la trama. La posible trama de cualquier historia, de cualquier llegada, cualquier encuentro que nos transformará la vida, porque al fin y al cabo son los otros los que nos transforman la vida, los que nos llevan de nuevo al camino, a viajar, a tomar la ruta de búsqueda hacia el pueblo siguiente.
Uno tiene tantas películas adentro como capacidad de imaginarlas: “Llega él”, mientras ella espera en la noche, en su zona de intimidad; no hay nada, como siempre, y el todo se hace viendo algunas cosas que antes no se veían.
La luz es siempre la señal del cuento. Se hace luz donde vale la pena ver algo. En la oscuridad se tantea la llave, en la luz nos damos cuenta lo que buscábamos. Por eso la sensación siempre de encontrar. Siempre se encuentra al otro después de haberlo buscado sin saber. En este caso, Vero encuentra la boticaria, la boticaria encuentra el cine, el cine nos encuentra a todos imaginando nuestras vidas.
Coincidimos siempre en este punto: la sencillez de las vidas. El pliegue entre dos personas que se cruzan es lo que hace que las personas desaparezcan, uno se desvanece en la noche que fue con el otro y la noche misma pasa a ser una historia: la película es siempre más importante que uno, la película es todos los pliegues en la noche que logremos hacer. Plegarse con otro, que idea más simple de la vida, que uno deje de ser lo más grande para ser un simple: “cómo estás?”
Entre salir de una valija, o escribir una obra más, o asomarse a un balcón en medio de la noche, o esperar lo imposible en el medio del campo encendiendo una luz, está lo que siempre y todo ser humano quiere ser: la mejor versión de uno para la mejor versión del otro. La boticaria no es más que volver a pensar en lo hermoso de un encuentro, en nuestra zona de intuición.
Mariana Gianella - Dramaturgista
26 de marzo de 2010
NOTAS CHEJOVIANAS
"Cuando tenía veinte años ella amó a Z. A los veinticuatro, se casó con N, no por amor, sino porque es un hombre bueno, inteligente, con convicciones. Los esposos N viven bien, todo el mundo los envidia, y en verdad su vida se desarrolla sin tropiezos, apaciblemente. Ella está contenta y cuando se habla de amor, expresa su opinión: para la vida en familia no es amor lo que hace falta, ni pasión, sino apego. Pero un día escucha una música, y de un solo golpe se le rompe el pecho como el hielo en primavera, y se acuerda de Z, de su amor por él, y se dice con desesperación que su vida se ha perdido, arruinada para siempre, malgastada, y que es muy infeliz. Después se le pasa. Un año más tarde, otra vez la misma crisis durante la fiesta de Año Nuevo cuando alguien hace votos de más razones de felicidad para el nuevo año, y ella desea, en efecto, una felicidad distinta."
Anton Chejov - Cuaderno de Notas
(Enviado por Carlos Diviesti)
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