ESTA OBRA FUE PRODUCIDA CON EL PREMIO S 2009, EL FONDO NACIONAL DE LAS ARTES Y PROTEATRO
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21 de marzo de 2012

NUEVO COMENTARIO DE ESPECTADORES

“Desde el comienzo una sorpresa. Oscuridad y palabras dulces, descripciones exquisitas que transportan al mundo donde todo se desarrollará.
Teatralidad en todo su abanico; actuaciones impecables que impregnan emociones en el espectador. La incomodidad una de ellas, la ilusión, la desilusión, la necesidad de soñar y volar alto, las mariposas del amor…
Hermosa historia, hermoso viaje.” 
Isabel Fagalde

24 de noviembre de 2011

3 comentarios 3

Es increíble la cantidad de sensaciones que despierta el discurrir de la historia…sensaciones que conviven con lo simple del detalle, gestos, miradas…con enormes y cotidianos sentimientos: amor, soledad, miedo…quietud.
Sos portadora de un don…y entre ellos, la capacidad de ver en lo pequeño y mínimo aquello que nos entrecruza, nos constituye como seres…
Salí con la sensación de inmovilidad con la que ambos actores cierran la historia.
Inmovilidad que muchas veces, en el día a día, nos invade…nos acompaña…y deja trunco un montón de proyectos, anhelos, deseos... Y a su vez, con la sensación de un mimo…tus obras son mimos para todo aquél que participa como espectador.
Gracias por tanta belleza, tanto detalle, tanto que decir en esa historia, en esas miradas y en esos cuerpos…Gracias por el mimo de ayer!
Laura Bagnato 

Hoy la función de la Boticaria estuvo re linda. Me reí mucho!
Pensé que como era la segunda vez que la veía ya no me iba a sorprender tanto, y la verdad que no fue así, sino todo lo contrario.
Me sorprendí a mi misma estando atenta al final, como si no supiera lo que iba a acontecer o, tal vez, esperando que aconteciera algo más. 
Lo bueno de ver una obra dos veces es que podés fijarte en otras cosas.
Tu obra es muy bella Vero, y está viva en cada rinconcito.
Mercedes Valenzuela

Hola Vero: hoy fuimos como ya sabias,  finalmente la vi, me gustó, me transporto a esas imágenes.
Me gustó la austeridad de escenografía, las actuaciones, me gustó.
Felicitaciones!!
Myriam Sosa

11 de octubre de 2011

PALABRAS DE ESPECTADORES

Ante todo felicitaciones!   
Tu obra, tu creacion, es increible, hermosa y muy dulce. Sali literalmente derretido:  los actores, los personajes y la dulzura y tension de cada momento. Me enamore. Sali con una sensacion fuertisima en el pecho y por eso no podia irme sin darte un abrazo de agradecimiento por haber compartido esta obra.  Gracias. 
Has creado algo sumamente bello y sutil, y debes saberlo.   
Una critica desapegada puede ser la de mis sobrinas (15 años) que no tienen experiencia en teatro y son muy cortas de palabras. Me dijeron: "Me gusto mucho", "No se como hicieron para hacer la obra con tan pocas cosas", "Me imaginaba todo" y la ultima (quizas por esta cultura televisiva que tienen) "pense que iba a pasar cualquier cosa al final, que iba a terminar mal".   
Esa ultima frase es la que mejor te halaga. En su propio lenguaje mis sobrina quisieron decir que habia tal tension dramatica que cualquier cosa era posible. Ese beso - freaking beso - era cuestion de vida o muerte.  Y eso es el buen teatro, cuando algo se juega a fondo, cuando algo cobra su valor real: vida o muerte.      
Luego, mi piropo para tu obra es que - si escribiera - te entregaria con tanto gusto un texto mio...  Tu mirada, minimalista y romantica me lleno. Gracias!!. 
Nuevamente FELICITACIONES.     
Tu obra es muy bella.  
Hernán Sosa

10 de octubre de 2011

PALABRAS DE ESPECTADORES

HOLA VERONICA, TE FELICITO Y FELICITO A TODO EL GRUPO HUMANO DE LA BOTICARIA. HERMOSA ADAPTACION, BELLA Y SENSIBLE.
ME ENCANTO EL RECURSO DE OSCURIDAD Y NARRACION DE LOS ACTORES, ME HICIERON SER ACTIVA COMO ESPECTADORA.

Los felicito además, porque no obviaron el silencio, se atrevieron a que el silencio sea parte de la accion (hoy que tanto el ruido sumado al vertigo nos aislan).
Quizas algo de lo que me dejo la obra sea ese momento unico que dejamos pasar, que ansiamos pero que a la vez nos imposibilitamos de vivir.
Gracias por esta obra y por tu sensibilidad.
Contrariamente a otras puestas de Chejov que ultimamente he visto, y que han recurrido a la violencia, en tu obra habia violencia (solapada) pero privilegiaste la mirada femenina, y eso me encantó.
Felicitaciones nuevamente. Es bueno saber que existen hermosas y dignas directoras de teatro!
Armenia Martínez

PALABRAS DE ESPECTADORES

Sutil.
La obra sutil. El texto, la actuación y la dirección. Muy hermosa. Me quedé con esa sensación de cómo pierden la batalla las palabras cuando uno les pide que expliquen la alquimia de las sensaciones.

Para mí, la obra es ese momento en que alguien muy atravesado por el carácter realista de las cosas te pregunta provocándote: "todo muy lindo pero ¿y?, ¿qué pasó?" y uno sabe y La boticaria responde: "no pasó nada y pasó todo".

Me reí cuando me identifiqué con lo tosco del afecto, transité el encierro de la costumbre y también los olores y el pecho de lo imprevisto.


Valeria Fadel

PALABRAS DE ESPECTADORES

Me gustó de la obra porque por un lado pasa lo que pasa, y ademas está todo lo que uno se va haciendo en la cabeza de lo que "puede llegar a pasar", como si hubiera dos dimensiones. A ella (boticaria)  parece que la pueden violar, o matar, o cuando el Viejo se va al baño que puede matar al marido, por eso ellos (el joven y la boticaria) miran constantemente atras... y parece que se va a dar una historia de amor, pero al final...
Elena Urrez

21 de septiembre de 2011

PALABRAS DE ESPECTADORES

Mientras aplaudía pensé:¡Preciosa!
Después del café reflexioné: Sutil- Intensa- Mágica
A los dos o tres días inferí: la realizadora se montó en el cuento, desplegó las alas y lo echó a volar.
Y con la puesta de ese equipo de trabajo acertadamente elegido, los espectadores, volamos con él.
Graciela Logarzo

8 de septiembre de 2011

PALABRAS DE ESPECTADORES

"Me impactó la oscuridad con la que empieza la función. Confieso que me puso un poco nervioso que haya tanto tiempo de cámara negra, pero reconozco también que eso me limpió la mente de todo lo que venía cargando desde antes de entrar a la sala. Es como esas duchas que te das antes de entrar a la pileta, las que le anticipan al cuerpo lo que luego le va a suceder de lleno. Hasta que apareció esa luz hipnótica y violácea en el techo que me captó toda la atención: genial recurso.
Ya en lo profundo de la obra me gustó mucho el trabajo entre ellos tres: las copitas y el juego con el líquido (que parece el oro, lo áureo que los envuelve a los tres); el baile totalmente coordinado para parecer descoordinado y brusco (pero que lentamente se va haciendo dócil y suave hasta el abrazo tierno); la dureza de Mauricio que por momentos es paternal y por instantes dictatorial y perversa; la dulzura de Marianella, totalmente fresca e inocente y que cuando tiene su bajón (en su amargura final) es terrible. Además, entre los tres se hacen cargo de todo el escenario de una manera compacta y sin fisuras.
Párrafo aparte merece esa lucha con la timidez y la torpeza que experimenta Francisco que me pareció muy muy bien lograda. Además, creo que es la que finalmente crea al microhéroe que la obra necesita y la que hace mucho más creíble que, sobre el final, vuelva a la puerta y genere esa victoria de su voluntad (además de esa victoria narrativa).
En otro orden de cosas, el tiempo de la obra está súper ajustado, la iluminación y los sonidos casi perfectos. Los objetos (eso, me atrevo a suponer) son tu marca registrada teatral: impecablemente elegidos y distribuidos. Nunca molestan y aparecen sólo cuando se necesitan."
Federico Docampo

1 de septiembre de 2011

MAS PALABRAS DE ESPECTADORES

Gran logro, de una pequeña anecdota una riqueza de climas y personajes! Me gusto mucho y como vi la anterior, me sigue maravillando como logras crear climas tan profundos.... ¡Gracias una vez mas ! ¡Y felicitaciones al equipo!
Laura Kossoy

PALABRAS DE ESPECTADORES

Lo mejor de La Boticaria es que uno puede volver a verla.
Es una obra en la que todo sucede ahí nomás, a unos pasos. Tiene ese tono íntimo que ya es marca registrada de la directora, Verónica Mc Loughlin, pero llevado a un registro entre los actores que tiene algo más. Ahí nomás, decía, sucede todo. Porque hay algo entre esos tres actores, que se ve, que se vive; durante un rato uno ve algo que no puede describir, algo denso que pasa frente a nosotros. La obra tiene al mismo tiempo un registro humorístico y siniestro, que hace de la experiencia algo único en nuestro teatro autóctono. Es una obra sin pretensiones de fasto, que consigue con creces lo que se propone. Insisto, para volver a ver.
Pablo DeFazio

29 de agosto de 2011

PALABRAS ESPECIALES

Con ánimo de amar
O cómo el amor es una cuestión de coordinación. 

Intentar abarcar la cartelera teatral porteña se ha vuelto una tarea casi tan imposible como la de perseguir el horizonte. No se trata de que, tanto ella como él, se hallan siempre un paso adelante; lo que sucede es que la naturaleza misma de este fenómeno –lo teatral como experiencia cultural- se ha vuelto omnisciente. Uno convive en Buenos Aires con un montón de realidades y, además, con un monstruo de mil cabezas llamado ‘teatro’. Ciertamente, lo más interesante de esta convivencia es que uno la encara sabiendo de antemano que lleva las de perder. No obstante, arremetemos una y otra vez en desmedro de nuestra capacidad física, emocional y de bolsillo.

Así las cosas, un domingo bastante frío fui a ver “La Boticaria”, el segundo trabajo de Verónica Mc Loughlin como dramaturga y directora. Seducido por las bondades de su primer opus, el encuentro de ese día llevaba la impronta de las altas expectativas que, sabemos, la mayoría de las veces entorpece sobremanera la consumación del hecho artístico.

He aquí las buenas noticias: “La Boticaria” es una obra que deslumbra, en más de un sentido. Pienso ‘deslumbrar’ en su significado más estricto, el de perder momentáneamente la vista por un golpe de luz inesperado. El mayor acierto de la puesta en escena es, pues, la decisión de ocultar y/o mostrar utilizando el dispositivo lumínico como elemento privilegiado. La elección de poner en tensión la noción de ‘imagen’ como centro del desarrollo de la vida moderna obliga a pensar ‘lo oscuro’, que no ya la oscuridad, como un atributo de lo que debe verse, en términos de ‘lo real’. (Abro paréntesis: comienza la función, un señor y su familia sentados en la fila de atrás; como no hay nada que ver, charlan. Al parecer, las hijas no son muy asiduas concurrentes al teatro por lo que el padre les explica en voz baja las diferencias entre actuar y dirigir. Más vale que exagero pero eso entendí de lo que pude escuchar. Mientras tanto, en escena, los actores hablan. En la oscuridad, pero hablan. Cierro paréntesis.) La dupla Iaccarino-Rolandi anota entonces el primer poroto. Al instante se suma Toyos, que inscribe la relación de la obra con el sonido en términos binarios: cada personaje habla un ‘ruido’ diferente, al igual que el ambiente. Las voces se mezclan en una especie de colchón sonoro que, de nuevo, apela a la duplicidad como forma de expresión. Por momentos, se vuelve extraño; de a ratos, ausente. Pero siempre inspirado.

Si “Voto de silencio” era una historia sobre la capacidad de transformación del amor, “La Boticaria” lo es sobre sus imposibilidades. (Algunas ideas sobre la ópera prima de V. McL., su relación con lo ‘cinematográfico’, su concepción acerca de los aspectos técnicos y la teatralidad en general pueden leerse en https://www.facebook.com/note.php?note_id=192745878787). Lo que en aquella era posible, en ésta queda trunco. Lo sucedido antes no se repite, no porque la decepción se haya apoderado de Mc Loughlin, sino porque su nueva mirada sobre el amor opera en términos negativos, según los usos de la fotografía. Algo así como que lo que no se revela es lo que en verdad acontece. Una operación de inversión para hablar sobre el mismo tema sin reiterar, aburrir o complacer. En esta línea, los tres actores –Espinal, Iglesia y Minetti- terminan de alinear el mecanismo narrativo con actuaciones creíbles, atentas al detalle y utilizando la intuición como principal aliada. En este punto, la directora entiende acertadamente los riesgos de la trinidad. El tres es un número difícil para las relaciones; es por ello que se vuelve fundamental para la fluidez de la trama toda estrategia que tienda a redistribuir la energía de a pares, reservando las tríadas para esos momentos que operan como puentes que hacen avanzar la acción hacia el final. La escena del baile es, de todas, la más explícita en relación a esto.

En esta segunda apuesta teatral, Verónica Mc Loughlin hace gala de un poder de abstracción notable, no dependiendo de elementos intrascendentes y concentrando aún más las herramientas al alcance de la mano. En conjunto, ambas obras delinean sin complejos una ética de lo femenino que funciona en dos niveles diferentes pero superpuestos: pone a la mujer en el centro de la escena al tiempo que activa una mirada sobre lo masculino alejada de los estereotipos machistas y falócratas imperantes en el mundo de hoy.

La vocación de esta directora por lo simple y lo sutil, por la ternura y la inocencia como atributos de la especie humana se ha vuelto ya una marca de autor insoslayable. “La Boticaria” se inscribe en esta tradición con una convicción a prueba de balas pero aceptando los desafíos de la ambigüedad. “No hay en el mundo nada bueno que en su origen no contuviera una infamia.” Mc Loughlin y su equipo le piden prestada esta frase a Antón Chéjov y trazan las coordenadas a través de las cuales es posible distinguir lo que significa el hecho teatral como disciplina artística, ética y política a la vez.
Gracias por leer!

Ezequiel Galeano


25 de agosto de 2011

PALABRAS DE ESPECTADORES

Me parecieron muy buenos los actores en su progresión dramática, muy bueno el uso del sonido. Era – buscado o no- como un acople molesto que parecía ser la conciencia de ellos. El uso de la luz como flashes hipnotiza.
Mucha atmósfera de vacio, campo, nada y todo. Lo más difícil de lograr en vivo a mi entender es eso el clima sustancial. Muy bueno el uso del espacio, los costados, el arriba y abajo. Muy bien logrado todo con muy pocos recursos.
La historia también es buena. Pareciera ser el recorte de algo más grande. Es aparentemente sencilla pero está muy bien concentrado todo porque despierta, por esa sencillez concentrada, sentimientos encontrados: miedo, ternura, deseo, inquietud...
El final está muy bien resuelto en planos.
Como te decía me interesa mucho como lo de afuera- lo que no pasa- es tan importante como lo de adentro- lo que pasa- La asocié c La peli Los Puentes de Madison de Clint Eastwood pero en ese caso la protagonista aprieta el picaporte para abrir la puerta del auto y pareciera que le pasa la vida por los ligamentos, pero no lo hace y se muere x dentro y a todo esto previamente te mostraron o contaron la opresión de lo cotidiano, del deber ser, mientras este ser fresco y nuevo le despierta el deseo y su femineidad y el pulso de lo bello. Todos eso tenía para decirte!! Te felicito mucho!
                                                                                                                                           Alicia Gutsbisch

23 de agosto de 2011

PALABRAS DE ESPECTADORES

Hay tres imágenes que me parecen particularmente especiales: la del principio, esa oscuridad densa que te lleva inevitablemente a imaginar la escena –algo que pasa cuando leés un cuento, y me parece super atinado teniendo en cuenta que, efectivamente, el texto sale de un cuento-; la del momento en que la boticaria camina por el pasillo para abrirle a los visitantes; y la del final, que parece una especie de retrato de camafeo, como un cuadro para atesorar. Me gustó mucho el trabajo que hicieron con las luces.

Me gustó mucho también lo que hiciste con el texto y el registro. 
Me parece genial cómo transformaste el cuento en una historia que podría pasar en cualquier barrio. 
La relación que establecen los dos hombres entre sí me parece super natural, cotidiana: suma que haya insultos, acerca muchísimo la historia a los espectadores.
Ya nos tenés acostumbrados a unas historias deliciosas y La Boticaria no es excepción!
Sabrina

28 de julio de 2011

PALABRAS DE ESPECTADORES

¿Como se hace? Tres actores, una silla, una mesa, y ya! No hace falta más. 
Es increíble como una historia tan sencilla puede atraparte, hacerte transitar junto a los personajes cosas tan a fondo, cada momento, cada mirada… ¡Es excelente!

La verdad que hice la tarea, y leí el cuento antes. Me preguntaba cómo iban a hacer para traducir un cuento a una obra de teatro, y resulto que me encontré con mucho más que eso. 
Ya de entrada te metes de lleno en la historia, a oscuras, solo escuchando empezás a entrar en ese mundo, y cuando se enciende la primera luz ya estas ahí, formando parte, y sin saber bien cómo, estás con ellos.

Me en-can-to. Felicitaciones a todos los que la hicieron!

Agustin Calcagno

10 de julio de 2011

PALABRAS ESPECIALES

“Calor... mucho calor… es de noche…” Así comienza esta historia, la historia de una mujer que espera en su balcón, que no puede dormir, pero que sueña con que las cosas cambien.
“La Boticaria” nos habla de esos momentos que nos sorprenden en la vida, que llegan cuando menos los esperamos y nos sacuden, nos llenan de deseo, de ansiedad, y que simplemente pasan… pero dejan su marca.
Verónica Mc Loughlin nos vuelve a sorprender con una historia simple, pero profunda. Una historia que nos emociona.
Marianela Iglesia, Francisco Espinal y Rodolfo Roca, nos divierten, nos conmueven, nos indignan. Los actores brillan, aun así en la oscuridad de la sala, que deja volar nuestra imaginación.
Los sonidos y las voces nos trasladan a un pueblo, y de repente la luz de la luna nos introduce en la Botica.
Una copa de licor, un deseo, una desilusión…
Simplemente, un momento de felicidad.
Romina Sofi

29 de junio de 2011

PALABRAS DE ESPECTADORES

No me creo capaz de juzgar un montón de aspectos técnicos relacionados con La Boticaria. No sólo por mi amateurismo en el teatro, sino también porque no soy un asiduo espectador de obras. Pero tuve dos sensaciones particulares que me dan autoridad para recomendarla. La primera tiene que ver con mi decisión de aceptar la invitación para ir a verla. Es que “La Boticaria” es mi amiga. Pero a medida que iba avanzando la obra, me fui olvidando que esa persona que encuentra una aventura en el medio de una noche monótona, como todas las anteriores de su aburrido pueblo, es la misma con la que me junto a charlar como amigos. Y creo que eso se logra gracias al excelente trabajo de los que están frente a los espectadores y de los que se han esforzado para que la puesta en escena otorgue el clima necesario para atrapar la atención de los que están en la sala. Tan compenetrado estaba, que el final me sorprendió con el aplauso de mis compañeros de butaca. Y esa es la segunda sensación que me dio La Boticaria; esas ganas de que la historia continúe. En otras palabras, no estaba esperando el final. Y te vas pensando, imaginando, soñando. Por eso creo que después de ver La Boticaria te llevás algo. Y por eso la recomiendo. (Polaco)

28 de junio de 2011

PALABRAS DE ESPECTADORES

"Se plantea una historia de amor muy sutil y la atención en los detalles es lo que la hace mágica.
Se enfoca en el tipo de cosas que no se valoran cuando están (se da por hecho de que así tienen que ser) y que hacen mucha falta cuando no están.
El muy buen laburo de los actores, sumado al sonido ambiente, la narración y el manejo de la puesta de luces nos transporta a una noche en un pueblo y a una situación cotidiana con la que la mayoría podemos identificarnos y emocionarnos.
Un trabajo muy sutil, enfocado en los detalles. Sabiendo que Verónica Mc Loughlin es la directora y era de esperar que sea así.
Una historia para sentir. Donde lo importante pasa fundamentalmente por lo sensorial. ¿Alguien sabe explicar y transmitir lo que siente? Imperdible."
Fernando de Blas

27 de junio de 2011

PALABRAS DE ESPECTADORES

Hoy fui a ver La Boticaria, me gustó mucho, es una perlita, esa combinación de narración (a oscuras) y actuación me pareció un acierto. Los actores están increíbles, y la puesta austera y grande al mismo tiempo. Por una hora viajé a ese pueblo, donde una joven boticaria está casada y cazada con un señor... vaya a saber por qué... y cuando la roza algo diferente... no se atreve, o quizá, no puede... Bichos raros los humanos, ¿no?
Vivi

PALABRAS DE ESPECTADORES

Creo que el teatro como toda obra de arte, SE DISFRUTA, NO SE INTELECTUALIZA, NO SE EXPLICA. Y DISFRUTAR DE UNA OBRA PARA MÍ ES QUEDARME PIPONA LUEGO DE HABERLA VISTO, CONTENTA POR DENTRO Y POR FUERA.
¡Y ESO ME PASÓ CON LA BOTICARIA!! La disfruté desde el clima expectante de su comienzo, la actuación impecablemente minimalista de cada uno de sus tres personajes, de los silencios, de las pausas, de las miradas, de lo que se dice y de lo que no se dice. TODO ESTÁ PUESTO AHÍ DE FORMA PERFECTA. NADA SOBRA, NADA FALTA.
En fin, una perlita para el espíritu.
Victoria Velilla

22 de junio de 2011

PALABRAS DE ESPECTADORES

Mucha oscuridad. Desamparo. Descampado. Desolado. Noche.
De pronto una luz de seguridad.
Dos hombres. Dos edades. Dos miradas. Dos intenciones.
Una mujer.
 Un engaño y una verdad.
La soledad de tres.
Clima de ternura,sueños, silencios, ganas, vergüenzas.
Ahora parece que hubiese más luz. Se encienden las miradas y las palabras.
Se cuentan lo que nunca hablan con nadie. Hacen planes.
Los cuerpos se animan y se acercan.
El tiempo se acaba porque la noche avanza.

Imperturbable,  la noche.
A veces la felicidad es eso, un ratito de plenitud. Y nada más... ni nada menos.

Juan Pedro Mc Loughlin